marzo 02, 2010

¡Mi gran amiga Angie!



Este es un fragmento de la novela "El caer del Precipicio" todavía en proceso.


"...tan frágil como siempre ha sido, se apoderó de mi tan pronto vió oportunidad.
Descansando entre las cómodas sábanas, cerré mis ojos y pude sentir en la piel lo que estaba pasando, mi habitación parecía un circo exótico con toda clase de colores y olores extraños. Las fuertes imágenes, atadas a mi ira y desesperación, no pararon de dispararse, esparcirse, revolcarse entre mi razón y mis pensamientos. Tan rápido, tan exitante, tan crudo...me estaba transformando en lo que siempre quise ser, pero no por mucho tiempo.


Al despertar, la mañana me dió una tremenda bofetada. Todo el dolor y el sufrimiento habían dejado su nota de "sí, estuve aquí". Los musculos me dolían, me ardía el cuello y mi cabeza bombeaba como si fuera a estallar en cualquier momento. No entendía lo que había sucedido ni porqué, no quería entenderlo. En el fondo la huella de la sensación llenaba mi ser de euforia y miedo. Algo me decía que estaba bien..bastante bien realmente. Y me puse a pensar, si la gente piensa que estoy loca, ¿lo estaré?. Sólo yo sabía el significado de toda la escena. "No se puede matar a un desgraciado sin dejar sangre, es obvio el deseo de verlo sufrir", era mi frase del día. Pero una voz dentro de mi continuamente encendía un foco rojo en mis pensamientos, talvéz era la linea roja de "peligro" antes del acantilado. Pero eso nunca fué problema para mi.
Yo sólo pensaba en mi amiga Angie. En lo hermosa que es, en lo sutil que es su forma de hablar, su forma de caminar, su sedoso cabello azul, su hidratada piel, su inocente mirada, su amigable forma de ser. Sólo pensaba en lo bonita que es, lo maravillosa y resplandeciente que su magnifica existencia puede brindar, en sus movimientos perfectos, su sonrisa angelical, su ternura, su bondad, su carisma, su perfección...esa maldita y patética perfección absurdamente irreal. Su ser, un ser vacío, repugnante y quisquilloso, que se enreda y se envuelve entre los pensamientos más sublimes. Su risa, que destruye y corrompe toda materia pura y fina. Sólo pensaba en lo mucho que la quiero, lo mucho que deseo arrancar de sus adentros ese corazón maldito y negro, inservible, vomitivo y asqueroso.  Sólo quería acabar con su perfección inutil y erronea...sólo quería decirle lo mucho que espero que su existencia, su perfecta existencia regrese de donde vino para nunca volver a invadir mis dulces y sinceros pensamientos. ¡Mi gran amiga Angie! Algún día tendrá que partir..."

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